Escrito: Dalí. Cuadro: Mujer mirando a la ventana

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La obra a analizar será “Mujer mirando por la ventana” de  Dalí. El dispositivo de la misma está determinado por los medios y técnicas de producción de las imágenes, su modo de circulación, de reproducción, los lugares en los que son accesibles, los soportes que sirven para difundirlas, entre otras cosas más.
Este dispositivo tiene tres dimensiones: la espacial, la temporal y la simbólica tecnológica.
Cuando me refiero a dimensión espacial, trato de los elementos plásticos de la imagen, los que permiten construir la obra.
En este caso analizaré la imagen anexa; una reproducción de la obra de Dalí llamada “Mujer mirando por la ventana”, en la que encontramos una imagen representativa figurativa realista.
Los elementos gráficos dentro de la misma son una mujer y una ventana que da al mar, con montaña a lo lejos. Son entendibles al instante, lo que me permite decir que es una obra representativa (que representa algo real) y figurativa.
Esta obra es una de las pocas que se puede llamar realistas dentro del trabajo de Dali, ya que él es un artista de la vanguardia Surrealista. Sin embargo, a través de la gama de valores, con los que emite una gran luminosidad, y el trabajo de las transparencias (como se ve en el trabajo de las cortinas), el óleo no deje de expresar una imagen de onírica, de un distanciamiento menor con la imagen. Ese trabajo cuenta también con la utilización de la gama de colores pasteles, claros, con poco contraste. Son tonalidades celestes en el centro y crema por los bordes de la obra. No hay mucho contraste entre el centro mas claro- la luz que se ve en el marco de la ventana- y el centro más oscuro, en los extremos superiores de la representación. Todos estos valores hacen al espacio plástico de la imagen, y el mismo hará que ella en sí, pueda ser interpretada de una manera determinada.
El tipo de registro de la imagen es por adición; óleo sobre tela, sin precisar del elemento registrado. Tal vez, la mujer en ese cuarto, con esa vista, exista, pero el artista no tuvo la necesidad de que esté o no, o tal vez son dos cosas separadas que unió en la obra.
Es verdad, que el preconcepto del artista ante una obra genera una lectura determinada. Si se sabe que Dalí es un artista surrealista, el espectador estará más abierto a poder compartir ese mundo de sueños, que en este caso puede ser el sueño de Dali o de la joven que mira por la ventana. Lo que me lleva a interpretar que esta representación es un sueño dentro de otro sueño, o mejor dicho, un marco dentro de otro marco.
En este caso trabajamos con la reproducción de la obra, en un tamaño más pequeño, en una impresión, lo que nos permite trasportar la imagen mas fácilmente, pero por su tamaño menor, no nos deja a apreciar con precisión la misma. El tamaño original no sólo tiene un fin práctico, sino que también tiene un fin expresivo. No es lo mismo estar frente del verdadero cuadro de Dali, de mayor tamaño, que esta reproducción, en la que los detalles no son tan visibles y no permite sumergir al espectador dentro de ella.
En esta reproducción no tenemos el marco material de la obra original, sino que los límites en sí mismos de la imagen que estamos analizando, funcionan como marco y encierran los elementos representados dentro de la misma, efectuando un encuadre, un punto de vista.
Una de las funciones del marco es la visual, que nos separa la imagen de su exterior. Singulariza su percepción, mediando para no pasar abruptamente de lo interior a lo exterior. Como dije anteriormente, el marco son los límites de la imagen. Sabemos que estamos analizando una reproducción, una copia en tamaño menor, y por ésta, hecha en una hoja cualquiera, no esperamos un gran marco dorado, ni nada por el estilo, pero estamos sabiendo que hay un diferencia entre la hoja en blanco a la imagen en sí, que son dos cosas distinta y que la acción sucede en la imagen. Igualmente, en esta obra, encontramos algo curioso que es, como destaqué dos párrafos antes, un marco dentro de otro marco.
La ventana en la imagen, cumple la función de marco, de encuadre, crea en el campo visual una zona particular. Enmarca, encuadra lo que la mujer está mirando, y nosotros por ver la imagen de la mujer que mira a la ventana, observamos qué mira ella: un horizonte. Puede llegarse a interpretar como una analogía del espectador, ya que la mujer nos da la espalda como si fuese un espectador más, delante de nosotros mirando la ventana. Ventana que encuadra el horizonte con un barco que está partiendo.
Esto nos lleva a encontrar la sección áurea de la obra, en la que se encuentra en centro de interés, en la ventana la ventana y el barco. Estos elementos están un tanto desplazados a la derecha de la imagen, lo que genera en el espectador una tendencia a centrar la imagen, provocando así cierto movimiento interno.
Esto nos lleva a encontrar el punto de vista del artista, de querer romper convenciones, la del centrado, a un encuadre desviado. Interpreto esto como una manera expresiva de Dali que, a pesar de haber trabajado una instancia realista, no deja de generar una sensación onírica. Sensación abstracta y no convencional.
Podría interpretarse que la ventana y la pared parecen imaginarias, transparentes, como si todo formase parte de su imaginación.
Continuando con el análisis del dispositivo, seguimos con la dimensión temporal de la obra, la encargada en regular el tiempo del espectador y de la imagen.
El tiempo del espectador es que él mismo posee para contemplar la imagen. En este caso, el espectador tiene una libertad temporal, ya que la imagen es fija y no exige ninguna velocidad o tiempo determinado. Eso no quiere decir que el artista haya ideado un recorrido de contemplación dentro de la imagen.
En cuanto al tiempo de la imagen, la duración de la misma es no temporalizada, no está sometida a cambios. En la misma, no hay movimiento interno dentro de la imagen. Es, además, una imagen única y autónoma, tanto en la obra original como en esta reproducción. Ambas no dependen de una sucesión de imágenes para ser interpretada.
Finalmente, el último aspecto a analizar es el tiempo implícito, determinado por saberes, los que atribuyen a la imagen un origen, un principio. En este caso es saber quién pintó esta obra y qué quiso transmitir, cuando la realizó y que quería expresar. Ese saber implícito es el que nos permitió poder definir esta otra, entender que nos quiso expresar Dalí con su trabajo, el significado de cada pieza.

Agosto, 2006

RocioValenzuela

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Esta entrada fue publicada el marzo 16, 2009 a las 11:37 pm. Se guardó como Reflexiones y etiquetado como , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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